La era de la transformación digital ha llevado a las criptomonedas a un nuevo plano — no solo como un activo especulativo, sino como un cambio estructural en la infraestructura financiera.
Para bancos, gestores de activos, fintechs y tesorerías corporativas, la pregunta en 2025 ya no es si adoptarán cripto, sino con qué velocidad, con qué profundidad y bajo qué condiciones. Las instituciones están incorporando stablecoins, activos tokenizados, rieles programables y mecanismos de liquidación on-chain para ganar eficiencia, transparencia y nuevos modelos de negocio.
1. De token a infraestructura: una definición en evolución
1.1 Criptomonedas 101 — revisado
En esencia, una criptomoneda es un activo digital asegurado mediante técnicas criptográficas y registrado en un libro mayor distribuido (blockchain). Sin embargo, la definición moderna va mucho más allá de este punto de partida. El ecosistema cripto actual incluye:
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Contratos inteligentes y lógica programable
Protocolos autoejecutables para préstamos, liquidaciones, gestión de colateral y distribuciones automatizadas. -
Estándares componibles
Tokens y protocolos interoperables que permiten construir aplicaciones financieras modulares. -
Puentes, oráculos y rieles por capas
Infraestructura que conecta la lógica on-chain con datos del mundo real, sistemas externos y otras blockchains. -
Modelos híbridos
Integraciones con monedas digitales de bancos centrales (CBDC) o dinero fiduciario tokenizado, combinando rieles tradicionales y cripto.
En la práctica, las criptomonedas están dejando de ser solo una clase de activo para convertirse en un sustrato financiero programable — una capa base sobre la cual pueden construirse nuevos servicios, rieles y modelos financieros.